jueves 5 de noviembre de 2009

Lo que viene, lo que viene...


Como se podrán imaginar, recibí una avalancha de respuestas haciendo elucubraciones acerca del motivo de la nueva cuenta regresiva. Todas equivocadas, por supuesto.


No se trata de mi próximo cumpleaños: no me conformo con 35 años en lugar de 100.


No indica la fecha estimada del próximo gol de Atlanta: con nuevo DT, el equipo volvió a atacar y a convertir. Y dejó de defender y de empatar para comenzar a perder.


No es la cuenta regresiva hacia el Mundial de Sudáfrica: tampoco indica cuándo debemos dejar de mamarla. Diego dijo que sigamos y todavía no dio una contraorden.


No marca la fecha del próximo post de este blog: fue la respuesta mayoritaria, ante la demora en la publicación de algo nuevo. Si son ansiosos, pregúntenle al Sr. Maradona qué pueden hacer mientras tanto.


Si alguno se molestó en hacer los cálculos, el día final de la cuenta regresiva es el 12 de marzo. ¿Comienza un nuevo ciclo lectivo y voy a completar la primaria por no haber aprobado actividades prácticas de 3er. grado? No, no es eso (aunque al día de hoy no podría sacarme un mísero 4 en esa materia ni en dibujo).


El 12 de marzo, seguramente, no va a pasar nada. Lo más probable es que ocurra unos días antes o unos después. Nos estamos preparando. El tiempo está a favor de los pequeños.

jueves 24 de septiembre de 2009

Nueva cuenta regresiva


Se añadió al blog una nueva cuenta regresiva. Próximamente se explicará qué debería suceder cuando llegue a cero, aunque para entretenerse pueden ir sacando la cuenta de en qué día terminará. El que acierte se queda con mi auto y mi piso en Libertador.


Aclaración para ser leída rápidamente como en las publicidades de la radio: el señor Kotlar no tiene auto ni piso en Libertador. El que acierte no se gana nada y sólo por participar deberá abonar un 0,1% del valor de un 0 km. (digamos un Peugeot 206) y el 0,05% de un piso en Libertador (del lado de Capital). Sin obligación de compra.

viernes 21 de agosto de 2009

El más vivo de los boludos


No es que se haga el boludo. Es boludo, pero con la viveza (o tal vez la suerte) de aprovechar al máximo esa estupidez innata, condición que hasta le sirvió para ascender laboralmente. Dicen por ahí que, un día, trabajando, se mandó un cagadón y su jefe reaccionó pegándole una cachetada. Arrepentido, o para evitar denuncias, después le dio privilegios: sábado y domingo franco (rareza para el periodismo deportivo), muy buen sueldo, algún viajecito... A cambio, le pide que le pase información del resto cuando se entere de algo importante. En fin, que sea buchón. Pero pese al desprecio que me genera esta raza, ese no es el tema de este post, sino la idiotez.


El problema es cuando el boludo se cruza en tu camino. Lo peor es laburar junto a él, haciendo la misma tarea en el mismo horario, y cargar con casi todo el trabajo. Porque, pobrecito, el boludo no sabe nada, y uno, que sí sabe, tiene que hacer bien lo que el "dorata" va a hacer mal.


Pero, aunque no compartas la misma tarea, el boludo es un peligro universal. Tenerlo cerca es altísimamente riesgoso. Porque un día, puede pasar que pidas el almuerzo junto con 4 ó 5 compañeros (el boludo entre ellos). Y como te demorás en ir a comer, porque estás laburando, el boludo llega antes. Y como no le mandaron su suprema, se come tu pollo grillé, pensando, boludamente, que los del restaurant mandaron una cosa por otra, sin averiguar quién pidió cada plato.


Cuando llegás al comedor, ya está terminándose el pollito. Y el que hizo el pedido te comenta la situación, y te cuenta que ya reclamó y que está viniendo la suprema. El tema es que vos no querés comerla, porque hace una semana te mandaste una suprema de ese mismo lugar y anduviste 3 días con acidez y malestar estomacal. Hay que llamar para cancelar la suprema, pero ya está en camino. Y llegó nomás, cuando el reloj marca las 15:20.


Le decís al bobo que disponga él de la suprema, que se la lleve a su casa (aunque en realidad querés revoleársela por el marote o sugerirle que se la meta en el toor), y que te devuelva la guita. Y el gil saca su carta ganadora, la que lo llevó al éxito en la vida: la boludez. Te dice que él no tiene la culpa, que se confundió, que no hubo mala voluntad. En resumen, no te va a devolver los 20 pesos, son las 15:22, no comiste y estás que te sale fuego por las orejas de la calentura que tenés. Te sentís el más boludo. Un Diego Minsky total, pero en versión perdedora.

jueves 2 de julio de 2009

El viejo truco

Hay un recurso de los guionistas hollywoodenses que ya me tiene cansado. Sépanlo los que leen este blog allá en Los Angeles. Es ese de que, si se le habla desde el sentimiento a una máquina, o a alguien a quien le lavaron el cerebro, éste reacciona y modifica su conducta. Veamos algunos ejemplos para que quede más claro.


Hellboy:



Tuve la desgracia de verla hace algún tiempo. El tipo es un diablo reconvertido en héroe, pero su función original es desatar el apocalipsis y acabar con este mundo (como si se fuera a perder mucho). Cuando está a punto de terminar con la tarea, obligado por el malo de la película (Rasputín), uno de sus amigotes le tira un rosario (o un newell's, o una cruz, no sé, no soy religioso), le dice algo así como "recuerda quién eres", y ahí se detiene.


El Auto Fantástico:





El capítulo quedó tatuado en mi memoria. Alguien reprograma a Kitt, que se vuelve malo. Cerca del final del capítulo, después de que el auto atropelló a algunas viejas, robó un banco y votó a De Narváez, está por pasarle por arriba a David Hasselhoff y salvarnos de Baywatch. Sin embargo, Michael Knight (era el nombre del personaje), le recuerda al coche (sí, le habla al auto) todo lo que vivieron juntos, le dice que siempre lo cuidó poniéndole Fangio XXI, y KITT recupera la memoria y vuelve a ser bueno.

Los Simpsons:



El perro, Ayudante de Santa o Huesos, según el capítulo, es entrenado por Burns para hacerse guardián. Bart se cuela en la mansión y el ex galgo de carreras no lo reconoce y está dispuesto a atacarlo. Pero el mayor de los hijos de Homero y Marge lo llama "amigo" y no sé qué más, el can hace memoria de los juegos compartidos con el pibe, y en lugar de tirársele encima para descuartizarlo, le termina pasando la lengua y deja su carrera de vigilante.


La Pistola Desnuda:



A la viuda de Elvis le dieron una pastilla y la programaron para matar a Leslie Nielsen. Al accionarse el mecanismo, Priscilla toma una ametralladora y empieza a repetir "debo matar a Frank Drebin". El canoso le recuerda que la ama y que tienen que hacer 2 partes más de la película, la mina llora, se le cae el arma y tenemos el final feliz en la pantalla del estadio de béisbol. Se ríen del cliché, pero lo usan.

El Superagente 86:


El robot Jaime es construido por Kaos, la organización internacional del mal. Lo infiltran en Control y se hace amigo de Maxwell Smart y de la 99. Cuando los atrapa y le dan la orden de matarlos, Max le habla de la tía de Acapulco, Jaime llora y le termina disparando al que lo inventó. Un desagradecido.

¿A que viene todo ésto? El jueves de la semana pasada, estaba viendo a Del Potro contra Hewitt y se me cortó el cable. Le hablé al televisor, le recordé el momento en que lo elegí en Coto entre todos los demás televisores, las cenas en su compañía, y nada.


Después descubrí que tampoco tenía banda ancha. Le leí poemas al módem, le conté cómo todo era mejor ahora que me olvidé del dial up. Tal vez no usé las palabras justas. Aunque lo más probable es que las series y las películas me hayan mentido durante años.

viernes 15 de mayo de 2009

Mis vacaciones en fotos

Como adelanté en el post anterior, me fui de vacaciones. Estuve en Brasil. Como se suele decir, la onda de la gente es espectacular. Llevaba unos días en Buzios y me hicieron una placa porque les caí simpático. Me suele pasar, despierto eso en la gente.



Las mujeres también son muy agradables, aunque ésta de la foto se mostró un poco fría.


En Río de Janeiro, me paseé por todos lados con la camiseta del más grande...



...pero en el Cristo usé la de Atlanta.
Mi estampa de crack con la pelota al pie, en pleno Maracaná, conquistó a los brasileños, que hace rato no tienen un jugador como la gente.




Por eso, decidieron poner una placa con mi nombre y mis pies grabados en el Hall de la Fama del estadio. Tenían que sacar uno, me dieron a elegir y yo les dije: "les jodería borrar a éste":




"Nenhum problema. Vocé e un craque melhor que ele", me respondieron. Así que puse mis pies y mi nombre quedó para siempre junto al de fenómenos como Rivelino, Sócrates y Fabián Castro.



En resumen, unas vacaciones inolvidables.

viernes 17 de abril de 2009

La fiesta por las mil visitas al blog


El último sábado, los que hacemos este blog festejamos las mil visitas. Diseñadores, webmasters, administrativos, departamento comercial y encargados de los contenidos, todos nos juntamos a las 9 de la noche en un lujoso restaurante de Puerto Madero. A las 9 y 5, ya estábamos corriendo por la Avenida Alicia Moreau de Justo con algunas paneras como precioso botín, aunque nadie se avivó de agarrar manteca.

A las 9 y media, nos sentamos en una plaza a disfrutar de nuestra cena (el pan), y conversamos sobre la asombrosa popularidad alcanzada en apenas 8 meses por este sitio que empezó como un emprendimiento personal y hoy en día recibe a multitudes. El clima de algarabía era casi unánime. El único que no estaba en la misma sintonía era el contador (contador de visitas), y me acerqué para conocer las razones.

- ¿Qué pasa que no estás contento como el resto, Conti (no es el apellido, es el apodo)?
- Mirá... de las mil visitas, 914 son de la misma computadora: la tuya.
- Buenísimo -le dije- ¿O sea que realmente 86 personas se metieron al blog?
- No, las otras 86 son de la computadora de tu trabajo.

La noticia me cayó como si me hubiera comido 40 panes, con miga incluida, y sin bebida. Bah, en realidad eso era lo que había pasado, así que en realidad no me había alterado en nada.

- ¿Lo saben los auspiciantes? -le pregunté.
- Sí, por eso no tenemos ninguno...

Ahí mismo, convoqué a ese fantástico grupo humano que es clave para poner este blog en funcionamiento, para hacer una tormenta de ideas y lograr que alguien ingrese a nuestra publicación. Diez de ellos abrieron sus paraguas al escuchar la palabra "tormenta", y los dos que habían entendido la propuesta dijeron a coro y con los ojos encendidos: "¡Pornografía!"

Los despedí a todos, pagando la correspondiente indemnización porque ya estoy cansado de ir a Tribunales, salvo a Conti, la única persona razonable que me rodeaba. Él fue el que me dijo: "Dejá de escribir de Atlanta, no le interesa a nadie. Y tratá de actualizarlo más de una vez por mes".

Pese a su declaración rayana con la blasfemia, creo que tiene razón. Mañana me voy a ver a Atlanta, el otro sábado salgo de vacaciones, y a la vuelta veo qué se puede hacer. Hay que aprender a escuchar los buenos consejos.

viernes 3 de abril de 2009

El domingo, minuto a minuto


08:00: Estoy durmiendo

10:00: Sigo durmiendo

23:50: Termina la jornada laboral... Epa, me pasé. Rebobinemos.

12:30: Almuerzo apurado. El partido empieza a las 16:10 pero quiero estar en la caravana rumbo al estadio. Me acompaña mi mujer. Si fue a la cancha de Platense, no iba a faltar ahora.

13:30: Llegamos media hora tarde a la caravana que sale de Corrientes y Scalabrini Ortiz. Los pocos que quedaban (o tal vez siempre fueron pocos) ya emprenden la caminata hacia Humboldt.

13:45: Compramos un agua. No se recuerda 29 de marzo más caluroso que éste. Claro, quién se va a acordar si el 29 de marzo de hace 2 años hizo 20 grados o llovió durante media hora.

14:00: Ya estamos afuera de la cancha, que está igual de cerrada que en los últimos 3 años. Dicen que se va a abrir, pero hasta que no lo veo, no lo creo.

14:10: Compramos nuestras entradas para la popular. Una para mujer ($16) y un bono de socio ($6). Dos plateas nos hubiesen salido $70. El ahorro de $48 es fundamental.

14:40: Hay un vendedor de gorritos. Mi mujer se compra uno a $15. No trae ningún DVD de regalo.

14:50: Momento de gran emoción. Se abren las puertas del estadio. Entramos y nos topamos con un puesto de merchandising. Compramos una remera conmemorativa a $40. No está autografiada por viejas glorias del club. Lo dicho, el ahorro de $48 era fundamental (aunque no suficiente) para hacer estas compras.

15:00: Las instalaciones son un lujo. Lo notamos al ir al baño y comprobar que hay agua para mojarse un poco la cabeza y combatir el calor. ¡Que aprendan los otros clubes!.

16:07: En un estadio en el que no cabe ni un alfiler, salvo que te lo claves y lo dejes ahí adentro durante todo el partido, algo no muy recomendable, sale el equipo. Tiramos papelitos que alguien anduvo repartiendo. Los mismos caen todos unidos entre sí a escasos centímetros de distancia.

16:20: Gol de Atlanta. Me empujan y temo una avalancha. Agarro a mi mujer para sostenerla y nos caemos los dos sentados hacia atrás. Su corazón se detiene durante 10 segundos por el susto. No debí haber ahorrado esos $48 que de todas maneras terminé gastando.

17:01: Final del primer tiempo. Bajamos de la tribuna para refrescarnos. No hay agua. Y bueh... por $22 que costaron las entradas, qué querés...

17:30: Empata Español. Lo vemos desde muy cerca, en el alambrado, donde nos quedamos para evitar el apretujamiento. Un desubicado el rubiecito ese que metió el cabezazo. Seguro que es de los que se emborrachan y te arruinan una reunión.

17:47: Los bomberos nos mojan para evitar que se siga muriendo gente insolada o por asfixia. Un poco tarde, pero se agradece.

18:01: Segundo gol de Atlanta. Al menos eso parece, porque la gente grita y los jugadores se abrazan. Todo pasó en el arco que está del otro lado de la tribuna, así que a mí no me pregunten.

18:10: Vuelven los bomberos. No hacía falta. Ya había bajado el sol y yo todavía estaba mojado. Mientras estoy distraído tratando de evitar que me volteen de un chorro, llega el 3-1 convertido por el sex-symbol Lucas Ferreiro (ver comentarios del post anterior, pero no el de la foto).

18:20: Final del partido. Se festeja como un campeonato. ¿Cuándo ganemos el campeonato lo vamos a celebrar como si fuera una victoria contra los burros de Español? No importa. Si llega, cosa difícil, ya veremos.

18:30: Después de vivar a los héroes, salimos de la cancha. Crease o no, me tengo que ir a San Isidro a trabajar.


La jornada laboral fue casi la antítesis de lo vivido horas antes. Aire acondicionado, ingreso sin pagar, conexión gratuita a internet, imágenes filmadas de los goles de Atlanta desde una posición privilegiada, baño para discapacitados. Realmente, no entiendo porqué prefiero mil veces lo vivido por la tarde. Qué raros que somos los seres humanos.