Por eso, decidieron poner una placa con mi nombre y mis pies grabados en el Hall de la Fama del estadio. Tenían que sacar uno, me dieron a elegir y yo les dije: "les jodería borrar a éste":
viernes, 15 de mayo de 2009
Mis vacaciones en fotos
Por eso, decidieron poner una placa con mi nombre y mis pies grabados en el Hall de la Fama del estadio. Tenían que sacar uno, me dieron a elegir y yo les dije: "les jodería borrar a éste":
viernes, 17 de abril de 2009
La fiesta por las mil visitas al blog

El último sábado, los que hacemos este blog festejamos las mil visitas. Diseñadores, webmasters, administrativos, departamento comercial y encargados de los contenidos, todos nos juntamos a las 9 de la noche en un lujoso restaurante de Puerto Madero. A las 9 y 5, ya estábamos corriendo por la Avenida Alicia Moreau de Justo con algunas paneras como precioso botín, aunque nadie se avivó de agarrar manteca.
A las 9 y media, nos sentamos en una plaza a disfrutar de nuestra cena (el pan), y conversamos sobre la asombrosa popularidad alcanzada en apenas 8 meses por este sitio que empezó como un emprendimiento personal y hoy en día recibe a multitudes. El clima de algarabía era casi unánime. El único que no estaba en la misma sintonía era el contador (contador de visitas), y me acerqué para conocer las razones.
- ¿Qué pasa que no estás contento como el resto, Conti (no es el apellido, es el apodo)?
- Mirá... de las mil visitas, 914 son de la misma computadora: la tuya.
- Buenísimo -le dije- ¿O sea que realmente 86 personas se metieron al blog?
- No, las otras 86 son de la computadora de tu trabajo.
La noticia me cayó como si me hubiera comido 40 panes, con miga incluida, y sin bebida. Bah, en realidad eso era lo que había pasado, así que en realidad no me había alterado en nada.
- ¿Lo saben los auspiciantes? -le pregunté.
- Sí, por eso no tenemos ninguno...
Ahí mismo, convoqué a ese fantástico grupo humano que es clave para poner este blog en funcionamiento, para hacer una tormenta de ideas y lograr que alguien ingrese a nuestra publicación. Diez de ellos abrieron sus paraguas al escuchar la palabra "tormenta", y los dos que habían entendido la propuesta dijeron a coro y con los ojos encendidos: "¡Pornografía!"
Los despedí a todos, pagando la correspondiente indemnización porque ya estoy cansado de ir a Tribunales, salvo a Conti, la única persona razonable que me rodeaba. Él fue el que me dijo: "Dejá de escribir de Atlanta, no le interesa a nadie. Y tratá de actualizarlo más de una vez por mes".
Pese a su declaración rayana con la blasfemia, creo que tiene razón. Mañana me voy a ver a Atlanta, el otro sábado salgo de vacaciones, y a la vuelta veo qué se puede hacer. Hay que aprender a escuchar los buenos consejos.
viernes, 3 de abril de 2009
El domingo, minuto a minuto

Mi foto en la fiesta de Atlanta
miércoles, 25 de marzo de 2009
Una vuelta que vale más que la olímpica

Desafortunadamente, los hinchas no decidimos nada, y simplemente nos ponemos de buen o de mal humor por lo que otros resuelven dentro de la cancha. Y cuando sos hincha de Atlanta, en general gana la segunda opción (o sea, el mal humor, por si no te diste cuenta). Pero siempre puede haber una excepción.
La semana futbolística había arrancado muy bien el jueves, con el sufrido triunfo de Instituto frente a Chacarita, que empieza a complicar la chance de ascenso a Primera del equipo de San Martín. El sábado, Atlanta le ganó a Morón como visitante, y enseguida perdió All Boys con Atlético Tucumán, y volvió a complicarse con el descenso. Un hincha bohemio no puede pedir mucho más, al menos en el curso de dos días.
Sin embargo, todo esto no fue más que el prólogo perfecto para la gran noticia del miércoles 25 de marzo. Después de más de 3 años de jugar como local en Platense, en Comunicaciones, en Excursionistas, en Ferro, en Caseros, en Huracán y en el Giuseppe Meazza (tachar lo que no corresponda), Atlanta volverá a ser local en Villa Crespo, el domingo a las 16:10, frente a Español.
La cancha en la que vi a Cristian Castillo quedar 243 veces en posición adelantada, en la que se gritó por la voz del estadio "maten al referí, maten a ese hijo de puta", en la cual temía caerme entre 2 tablones cuando era chico. Pero también en la que Fabián "Pepe" Castro puso la bola mil veces abajo de la suela, en la que me metí para dar la vuelta olímpica en 1995, en la que cantó Serrat luego de decir "Bienvenidos al estadio de un equipo campeón". La que queda a 15 cuadras de donde vivo. Mi casa como hincha de fútbol. Creáse o no, estoy feliz de ser de Atlanta. Ya se me va a pasar.
miércoles, 25 de febrero de 2009
El nudo de la cuestión
Así como la selección argentina fue Maradona-dependiente, y como Atlanta es milagro-dependiente, yo soy internet-dependiente. Para planificar un viaje, para buscar una dirección, para leer las críticas de un restaurante y evitar eso de comer caro y mal, para conocer a mi esposa (y evitar eso de casarse caro y mal), para chequear la receta de la chocotorta, y ni hablar a la hora de laburar, la banda ancha, o al menos el dial-up, me resulta imprescindible. No sé cómo podía vivir antes. Creo que miraba mucha televisión, pero Flavia Palmiero y El Auto Fantástico no me daban tantas respuestas.Es un arma de doble filo. Uno aprende gracias a internet, pero también deja de memorizar datos. Total, para qué, si están en internet. Y una de las tantas cosas que se pueden encontrar por la red son las instrucciones para hacerse el nudo de la corbata, para salvar las papas ante la inminencia de una fiesta y olvidarte para cuando tengas usar corbata otra vez, dentro de un año, un mes y 18 días, cuando nuevamente deberás ingresar a ese link fundamental para el cumple de 15 de tu prima.
Siempre tuve problemas con los nudos. Mis padres me ataron las zapatillas hasta los 7 u 8 años, y cuando empecé a atarme solo llegó la bendita era del velcro (gran invento, casi a la altura de internet).
A los 12 ó 13, cuando a alguien se le ocurrió que había pasado de moda, mi lentitud para atarme las zapatillas era sólo comparable a la del guineano Eric Moussambani para nadar los 100 metros libre en Sydney 2000. Actualmente, me saco y me pongo las zapatillas con los cordones atados. Hacerse el moño es para perdedores (buena frase, creo que la voy a poner como salvapantallas).
Ante este panorama, realizar el nudo de la corbata y explicar la teoría de la relatividad me parecen tareas igualmente complicadas. Pero está internet. Y si ponés en google "Teoría de la relatividad para tontos", te salen 8.070 links. Y al tipear "nudo de corbata", la primera opción es http://www.nudo-de-corbata.com/, donde hay un gráfico paso a paso para quedar impecable. Sin este link, mi casamiento, donde usé una corbata por 7ª vez en mi vida, hubiese sido mucho más complicado.
Después me informaron que youtube tiene un montón de videos demostrando cómo se hace el nudo. Pero tampoco hay que exagerar. Algún lugar para la improvisación tenés que dejar.
jueves, 19 de febrero de 2009
El niñero
Llego a lo de mi hermano a las 19. Me dan el paquete llamado Luli y me dicen "arreglate". Hay buenas noticias. Se cagó y fue cambiada poco antes de mi llegada. Como dice mi madre, ella entiende todo. Y habrá entendido que si yo le cambiaba los pañales íbamos a terminar los dos teniendo que bañarnos inmediatamente.
Además de entender, y aunque habla una mezcla de pakistaní y coreano, Luli también se hace entender. Consigue que le prenda la tele y que la deje salir al balcón. Yo no tengo la misma suerte, y ella no comprende que no tiene que llevarse a la boca la miguita de una galletita "ondina" del año 1982 que encontró debajo de los almohadones del sillón, ni la flor que levantó del piso del balcón. Llego a la conclusión de que tiene hambre.
Hay una tarta de jamón y queso preparada. Se la corto en pedazos chiquitos. Se la doy de comer con una cucharita porque no encuentro el tenedor de plástico. Parece que, efectivamente, tenía hambre. Quiere agarrar la tarta con la mano y un poco la dejo, hasta que toma 25 pedacitos juntos, 10 van a la boca (demasiados), 3 a la mesa de su sillita, 4 al suelo, 4 al babero, y otros 4 desaparecen misteriosamente.
En el medio del proceso, se hacen las 9 de la noche y empieza Atlanta-San Telmo, televisado. A Luli no le entusiasma tanto como Playhouse Disney, pero se lo banca. Se ve que está acostumbrada. A los 10 minutos del partido, suena el portero eléctrico. Son los bomberos que vienen a dar su colaboración. Léase, mi mujer, la tía de Luli.
Ahí comienza el momento más dramático de la jornada. Voy a abrir la puerta para bajar y la llave no cumple con su función. Son 10 minutos que parecen una hora. Para mí, que transpiro luchando con la llave, mientras escucho un grito de gol y veo festejar a un jugador de San Telmo, pero por suerte enseguida avisan que fue anulado; para mi mujer, que ya consiguió que alguien le abra la puerta de abajo pero todavía espera que yo la pueda dejar entrar; Para Luli, que sabe que viene alguien y, como el pueblo, quiere saber de quién se trata.
Finalmente, cuando ya había llamado a mi cuñada para pedirle instrucciones, se hace el milagro. Salta Soldán, apoyándose en el escribano Prato Murphy. Ya no estamos solos con Luli, que vuelve a su sillita para seguir comiendo.
Ese fue el primero de los tres días que Luli estuvo bajo mi cuidado. No sé si fue casualidad, pero antes del tercer día, los padres la llevaron a la pediatra para un control. Esta gente no confía en nadie.

